martes, 6 de enero de 2009

06.01 Un Dios con los brazos abiertos

Lee la Palabra

Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—.El menor de ellos le dijo a su padre: "Papá, dame lo que me toca de la herencia." Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Por fin recapacitó y se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros." Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo." Pero el padre ordenó a sus siervos: "¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado." Así que empezaron a hacer fiesta. Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música del baile. Entonces llamó a uno de los siervos y le preguntó qué pasaba. "Ha llegado tu hermano —le respondió—, y tu papá ha matado el ternero más gordo porque ha recobrado a su hijo sano y salvo." Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Pero él le contestó: "¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!" Hijo mío —le dijo su padre—, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.".

Lucas 15:11-32 (NVI)


Reflexiona la Palabra

En la sociedad en la que vivimos Dios molesta. Para muchos Dios significa alguien que le impone normas y reglas, y que le dice lo que tiene que hacer; alguien que es el responsable de todas las desgracias que ocurren en el mundo; alguien que no está cuando se le necesita.

Estas personas han olvidado que lo único que nos pide el Padre es permanecer en él, en el cumplimento del mandamiento del amor; estas personas han olvidado que mucho de lo que ocurre en este mundo es responsabilidad nuestra, de nuestras acciones, y han olvidado además todos los hechos maravillosos que ocurren diariamente a nuestro alrededor; estas personas han olvidado que somos nosotros los que no estamos con Dios cuando nos llama, y que le ignoramos cuando está a nuestro lado.

La cultura occidental actual ha olvidado que la libertad del hombre se acaba en la muerte. Esa es toda la libertad que tenemos. ¿Y después?. Mucha gente en nombre de la libertad quiere matar a Dios, porque él mismo quiere ser su propio dios, porqué él mismo quiere vencer a su propia muerte, porque él mismo quiere romper con su propia lucha interior.

Pero lo fácil es decir ‘no existe Dios’; lo fácil es ignorarlo, decir ‘quizás exista pero no lo podemos saber’; lo fácil es olvidar todo lo maravilloso que hace por nosotros cada día. Sólo con los ojos de la Fe, podemos admirar la obra del Señor; podemos valorar el nacimiento de una nueva flor, la brisa de la mañana, el café recién hecho, el abrazo de nuestro hijo, la sonrisa de un niño en el autobús, nuestra canción favorita en el reproductor de música, el trabajo bien realizado, la comida del mediodía, un paseo por la ciudad a media tarde, el olor a limpio del hogar, el beso de nuestra pareja al llegar a casa, el placer de la lectura de un buen libro, el calor de la cama al acostarnos…

Sólo con los ojos de la Fe podemos valorar todo eso y decir, gracias Dios mío por todo lo que me das. Mucha gente culpa a Dios de sus propios miedos, frustraciones e insatisfacciones. Mucha de esa gente necesita darse cuenta que lo único que les hace falta es saber que no les falta nada.

Aquél que se alejó del Padre continuó con la necesidad de su hogar. Porque aunque lo negara, en sus miedos, en sus desgracias pensaba en él.

Y el Padre nos recibe siempre con los brazos abiertos, no importa nuestro pasado, no preguntará por él, no importa nuestros pecados, no preguntará por ellos, no importa nuestro camino, no mirará la ruta que hemos trazado. Lo importante es llegar a él, y esperar en él. La Fe nos justifica y nos da el Espíritu, la capacidad, la valentía para iniciar un camino de santidad. Para que por nuestra culpa, por la culpa de los líderes religiosos, por la culpa de los creyentes, no se pierda nadie, sino que ganemos a todos.

Ayudemos a recuperar el camino a la casa del Padre, él nos ayudará a encontrar el nuestro y el de aquella gente que, con el amor que nos transmite, pueda dirigirse a los brazos abiertos de nuestro Dios.

Tiempo de oración

Padre Dios, ayúdame a ver cuán pobre es mi vida sin ti y todo lo que tú ofreces. El volver a ti no es una decisión religiosa; es una cuestión de sentido común. Sin ti me muero de hambre y no tengo nada. Contigo tengo todo lo que necesita y mucho más. Gracias Padre mío por tener tus brazos abiertos aunque me pierda por caminos que no llevan a ti, tú me esperarás. Aunque me pierda en moradas que no son las tuyas, tú tendrás las puertas de tu casa abiertas. Aunque caiga y no pueda levantarme, tú me alzarás. Gracias Señor porque, aunque te falle, siempre te tengo a mi lado, porque tú nunca me fallarás. Amén.

Tiempo de meditación

Pon el video musical y medita, en silencio y con los ojos cerrados, la Palabra de Dios de hoy. Hoy te presento la canción ‘Bajo tus alas’ de Marcos Yaroide. En ella escucharás bellas palabras sobre nuestro Dios: “Eres mi abrigo, refugio, mi pan, mi escudo. Nada sin ti anhelo yo vivir, tú eres todo en mí, es así. Ando seguro el camino si estás conmigo, cubres mi vida y yo descanso en ti, porque sé que estás ahí. Bajo tus alas se esconde mi alma, ya no hay de que temer si estoy en ti, aunque ruja el bravo mar, seguro estoy”

¡Entra en acción!

Uno de los aspectos más estupendos de nuestra amistad con Dios es su respeto a nuestros límites. Él no impone su persona, dones o voluntad sobre nosotros. Nos deja escoger. Respeta nuestro «sí» y nuestro «no», aun cuando nuestras decisiones sean perjudiciales para nosotros, para otros e incluso para el mismo Dios.

Este principio se ilustra en la parábola del hijo pródigo. El hijo mayor decidió trabajar en el campo, en estrecha proximidad con su padre, pero el resentimiento que expresó después demostró que tenía necesidades que no había permitido que su padre le ministrara. El padre respetaba su distancia. Al contrario, el hijo pequeño se acercó a su padre para pedirle algo potencialmente dañino. El padre confió en él y le dio lo que le pidió. Cuando el hijo menor regresó arruinado y arrepentido se dirigió a su padre en busca de ayuda. Una vez más el padre le respondió.

Es lamentable, pero el amargado hijo mayor se mantuvo a distancia. ¡Qué gran tragedia! En realidad, este hijo no fue franco con su padre.

La calidad de nuestra amistad con Dios se va afectada por nuestra decisión de acercarnos a él, de comunicarnos con él y de recibir de él lo que necesitamos.

1) Dios nos busca ansiosamente y se regocija cuando llegamos a casa. Aquellos de nosotros con conciencias sensibles no debemos dudar del misericordioso deseo de Dios de acogernos. Así, en tu relación con Dios el Padre. ¿Eres capaz de acercarte a él y recibir de él?

2) Jesús quiere que respondamos del modo en que el padre le dijo al hijo mayor que lo hiciera, que busquemos a los pecadores y que los recibamos con gozo debido a su regreso. ¿Crees que Dios acepta a aquellos que lo buscan, o te da temor insistir en ello?

Palabra para llevar contigo

Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?" Entonces les diré claramente: "Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!".

Mateo 7:15-23 (NVI)


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Los versículos están sacados de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional™. NVI™ Copyright © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.

El apartado ‘Entra en acción’ está extraído de la Biblia de Estudio Fe en Acción Copyright ©2008 Editorial Caribe y a la Biblia de Estudio MacArthur ©2004 Editorial Portavoz.

‘A solas con el padre’ está basado en el devocional de la Iglesia Metodista Unida ‘El Aposento Alto’. Puedes visitar su página web en: http://www.upperroom.org/elaposentoalto/

Este devocionario sigue una línea cristiana, protestante y metodista wesleyana. En España tienes dos iglesias de raíz wesleyana. La Iglesia Metodista ubicada en Barcelona, Sant Cugat del Vallès y Girona; y la Iglesia del Nazareno que está en Madrid. Si quieres saber más puedes visitar sus páginas web: http://www.metodista.es y http://www.nazmadrid.org/

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